Venezuela: tramo final de la farsa totalitaria

La reciente nube de humo sobre una supuesta tensión armada entre Colombia y Venezuela, ha sombreado de alarma regional las relaciones de esa república con la vecina Colombia. Impertérrito y ajeno a toda autocrítica y elemental decoro, Nicolás Maduro avanza desde la brecha institucional de su golpe de Estado, por la senda de la ficción electoral de unas urnas de la que están excluidos sus principales exponentes, Leopoldo López y Henrique Carriles; al tiempo que el resto de la Oposición, castrada de vindicaciones que puedan suponer problemas para el sistema, quedan sometidas a la criba puntual del CNE (Consejo Nacional Electoral), compuesto por cuatro militantes chavistas y aplicado al control y depuración de todo hecho o resultado disonante y crítico con los postulados del bolchevismo castrista. Que el inefable Nicolás Maduro conoció en los institutos revolucionarios de La Habana.

La base de la patraña totalitaria en eta fase final del chavismo – cuyos depurados ecos llegan a España tras pasar por los alambiques del muy remunerado Podemismo -, se encuentra situada en el desacreditado censo electoral del régimen creado por Hugo Chávez. Sucesor y heredero que ha conseguido privar de todo vestigio nacional. Sólo faltaba conseguir la ausencia de toda observación internacional, de cualquier mirada ajena, para que se blindase a pie de estas urnas que llegan a Venezuela, el eco del espectáculo final de la catástrofe social y económica  forzadas por la impericia de la gestión y la desmesura del latrocinio instalado en el régimen.