Maduro represalia a España por las sanciones de la UE a sus oligarcas

Por medio de la retirada de su embajador en Madrid, Nicolás Maduro, el golpista presidente de Venezuela que acaba de convocar nuevas elecciones – replica a las sanciones de la Unión Europea, al cabo de los desmanes de la dictadura bolivariana y en continuidad de su establecida práctica para las relaciones con Madrid, cada vez que desde este lado de la relación bilateral se le niega toda complacencia o disimulo de los abusos allí perpetrados por vía del vicio totalitario practicado desde que el sucesor de Hugo Chávez tomó las riendas del régimen supuestamente bolivariano.

Ocurre que el sistema madurista – que no genéricamente chavista – no se había topado aun con los rigores de una nueva política exterior de la Unión Europea, que traduce tanto el ajuste operativo de los criterios de siempre como la competencia funcional de Federica Mogherini, la Alta Representante de la UE para la Política Exterior. Y aunque tan conductor sea quien, como gobernante, conduce un pueblo, como el que mueve el volante de un autobús, el caso de Nicolás Maduro hace saltar por los aires la equivalencia.

La nómina de los mandarines empapelados por la UE, representan la crema y nata del régimen. Sin el concurso suyo la dictadura chavista no alcanzaría esta eficacia represiva lograda ahora por el “madurato”. Entre los empapelados por la UE está la flor y nata de la oligarquía militar y civil. Diosdado Cabello, segunda jerarquía del sistema; Tibisay Lucena, Presidenta del Consejo Electoral; y Tarek William Saab, Fiscal General.

La nómina de militares empapelados incluye al ministro del Interior, Néstor Reverol, y los responsables de los servicios de Seguridad y de Inteligencia.

El peso sistémico de los represaliados es tan notable como notorio. Pero no bastante para explicar siquiera que sea llamado el embajador en Madrid.