El conflicto sirio revive efectos de la Primera Guerra Mundial

La complejidad geopolítica de la Turquía moderna – a caballo de Asia y Europa – genera situaciones que desbordan el juego de las alianzas políticas y militares, dificultando a gran profundidad el análisis de las situaciones creadas por los problemas actuales tanto en lo bélico como en lo político-diplomático.

Resulta así extremadamente llamativo el cuadro que se ha venido a plantear en estos últimos días en el hecho de los ataques del Ejército Turco contra las fuerzas kurdas que han apoyado decisivamente a la derrota del Estado Islámico en la contienda librada por el Ejército sirio contra el conglomerado de fuerzas opositoras a muerte frente al régimen de Damasco. Habiendo contado éste, además, con el apoyo decisivo y constante de fuerzas iraníes junto a la sostenida colaboración de la fuerza aérea rusa, además de con la asistencia puntual de la aviación norteamericana.

El Estado Islámico, como enemigo común de norteamericanos y rusos, fue el motivo aglutinante de tales momentos entre los grandes rivales. Y el empleo de armas químicas por los sirios, la causa de que tal alianza se deshiciera. Pero el factor kurdo, que operó como elemento notorio en la derrota del Estado Islámico, es combatido ahora por el Ejército de Damasco.

Para el Gobierno turco la actuación de los kurdos está devaluada por su “pecado original”, consistente en ser lo que son: gentes que fueron parte del Imperio Otomano… derrotado en la Primera Guerra Mundial por las democracias occidentales, que en la Conferencia de París, al aire de la Paz, concedieron a los kurdos su derecho a constituirse en Estado. Pero irrumpió por Mosul el petróleo, cuando la Década de los años 30, y el Estado de los kurdos fue para inventar el Irak. Y eso, ahora, Erdogan no lo perdona a los kurdos.