Empopada soviética en la dictadura venezolana

De tal palo tal astilla. Conforme el patrón castrista de limpiar con plomo las manchas de la disidencia política – a la manera del estalinismo -, así el régimen cubano pasaportó al general Ochoa, “ héroe de la Guerra de Angola” tras la invasión surafricana, tras acusarle de traficar con la cocaína con que se financiaba la guerrilla comunista de Colombia, así ahora, en la Venezuela de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello (el segundo mandamás del régimen que fue chavista) sin juicio ni detención formal del policía antisistema y otros seis compañeros, que poco más que simbólicamente hicieron armas, fueron capturados y tiro a tiro ejecutados de un disparo en la cabeza. Y de seguido enterrados.

Que se sepa, nunca hasta ahora se supo que antes hubiera ocurrido algo así. Significa esta historia que el golpe de Estado realizado por Nicolás Maduro, con el secuestro funcional de la Asamblea democrática, que ha sido bloqueada por la que el actual presidente se ha sacado de la manga, pasa a acompañarse ahora de una praxis policiaca sin disimulo, rigurosamente totalitaria. Pero es de señalar la continuidad de la farsa “negociadora” del régimen con los partidos de la Oposición.

Y ello es un punto de interés muy específico para la opinión  española, desde el punto y hora que un político de aquí, que presidió nuestro Consejo de Ministros, José Luís Rodriguez Zapatero, cuando esa intermediación de terceros carece de crédito e imagen, continúa en ello, inasequible al desaliento. Igual está proponiendo a los venezolanos, como solución, otra Ley de la Memoria Histórica.