Trump opta por presiones internacionales alternativas

Mientras de una parte el presidente Trump se aplica a encajar las protestas diplomáticas afroamericanas por sus destemplanzas verbales en las tensiones originadas con sus presiones, con las que pretende desmontar los derechos de la migración llegada en la infancia de africanos y suramericanos llevados por sus padres – cosa que se ha traducido como réplicas políticas y diplomáticas -, el eje de la acción diplomática insiste en la variable de cargar contra Irán, a propósito del Acuerdo suscrito en el seno del Consejo Seguridad  de la ONU y con el apoyo de Alemania.

La alternativa del recurso contra Irán tiene sus bemoles porque Estados Unidos suscribió como uno más el llamado “Acuerdo de Julio en Viena. Sólo una presión ejercida directamente por Netanyahu, antes incluso que por Arabia Saudí, puede explicar este volver sobre sus propios pasos de la diplomacia estadounidense. Aunque, en todo caso, se trata de algo que le resulta útil Donald Trump, pues no dispone de mayores recursos para salir del fangal en que éste se ha metido con la alegoría de los “pozos de mierda” representados por esos grupos de población estadounidenses de origen afroamericano.

Este volver a la carga contra la República Islámica para que en el plazo de 120 días aporte nuevas y mayores garantías en el cumplimento del Acuerdo de Viena, además de cargar contra concretas autoridades del mundo de los ayatolás de Teherán, cabe interpretarlo como alternativa nueva en términos de represalia contra la Federación Rusia por las ventajas logradas en Oriente Próximo con la Guerra de Siria.