La aplicación del 155 merma el pesimismo sobre Cataluña

El sensible retroceso, poco menos que desplome de la preocupación nacional por la presión de las coerciones separatistas en Cataluña, como impacto, por efecto de la aplicación del Artículo 155 de la Constitución – una vez que fuera votado por el Pleno del Senado -; según datos que detecta el barómetro de opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CSI) entre los días 1 y 10 del pasado diciembre, antes de las elecciones del día 21, propicia la percepción de que las iniciativas reactivas frente a los desafíos secesionistas, practicadas desde la Ley, se resuelven siempre en crecimiento de confianza pública.

Así ha ocurrido, conforme era de esperar. El registro barométrico de referencia constata cómo la preocupación nacional al respecto, al quedar en el 16,7 de los encuestados, cuando en Octubre se situaba en el 29 por ciento, y en Noviembre se incluía el 24 por ciento de los ciudadanos.

Junto a tales datos sobre la percepción nacional del desafío separatista, hay que añadir el hecho de que se han abierto perspectivas nuevas sobre la entidad histórica real de las pretensiones identitarias de los distintos nacionalismos. Al respecto, se comienza a cuestionar la pretendida homogeneidad territorial, jurídica e histórica de banderas identitarias. El Artículo 155 de la Constitución aporta legitimación bastante para abrir en canal tópicos identitarios que afectan a la propia supuesta y pretendida unicidad de lo que circula  y se pretende como catalán.