Dependencia europea del consenso alemán

De momento, en tanto no aparezca en Alemania una fuerza política capaz por sí sola de formar un Gobierno para toda la Federación, se reiterarán trances políticos como el presente: el SPD, la socialdemocracia encabezada por Martín Schultz, y la democracia cristiana del CDU, representada por la actual Canciller, Angela Merkel, acometen este martes el primer encuentro para negociar un acuerdo de poder que soporte la nueva Gran Coalición, toda vez que en las últimas elecciones ninguno de los partidos optantes obtuvo la mayoría absoluta, necesaria para formar Gobierno.

El tema es que el peso político alemán, representado mayoritariamente por la formación democristiana, aporta una función determinante a la entera  marcha no sólo del discurso político sino, también de la economía de la Unión Europea. Cabe incluso decir que ésta, la UE es, funcionalmente, respecto a la economía, dependiente de la Cancillería de Berlín. De donde resulta que los contactos conforman un proceso político y económico primordial del entero conjunto del pueblo alemán y de la misma.

Ante ello, cabe decir, en términos de lo que se dice “escena política”, al otro lado del Atlántico Norte, crece en los últimos días, la tensión generada por el retrato literario que se acaba de publicar sobre el presidente Donald Trump. Todo un alegato en el que se barajan hipótesis y alternativas de más calado que los avatares de la economía europea.