Apuesta plena de Trump contra Irán

Muchas eran las ganas de Donald Trump de encontrar un motivo bastante para empapelar políticamente a la República Islámica de Irán, por causa y razón de que Irán pasó desde 1979 de ser en términos absolutos aliado/dependiente de Washington a constituirse en el más conspicuo dependiente, entonces, de cualquier de los adversarios internacionales suyos que despuntara entonces.

Pero fuera quien fuera desde de ese punto, lo cierto ahora es que Trump pasa millas con tal de arremeter contra el régimen fue Teherán, aunque suponga hacer tabla rasa del veredicto favorable en el Consejo de Seguridad de la ONU al acuerdo internacional conseguido por el mismo para lograr el consenso que permitiera levantar las sanciones aplicadas a la República Islámica. Un desenlace logrado durante la presidencia del Presidente Obama.

Ahora son los apoyos que se facturan desde Washington a favor de las protestas en Teherán contra el régimen de Jamenei, aquello que USA apoya y Arabia no censura porque el régimen iraní de los Ayatolás sostiene a los Utíes de Yemen que operan contra el régimen de Riad, aliado “ad libitum” de Estados Unidos. De ahí se deriva y resulta que Donald Trump haya pasado a jugar a fondo contra la estabilidad del régimen de Teherán y, dentro de lo que pueda caber, echa cuanta leña al fuego de la rebelión.

Pero el régimen iraní – visto lo visto en las grandes manifestaciones -, dispone de grandes multitudes favorables en Teherán. De lo que no cabe descartar que la política norteamericana, en Oriente Próximo y Medio, puede tropezarse en tropiezos ni previstos ni sospechados. La apuesta plena de Trump frente a Irán puede convertirse en error absoluto para Washington y éxito añadido para Moscú, tras de su éxito incuestionable en la dilatada guerra de Siria.