Trump consigue su involución fiscal

Por los mismísimos pelos – con sólo una diferencia de tres votos en el Senado – Donald Trump logra sacar adelante su involucionaria reforma fiscal, sólo parangonable con la de Ronald Reagan en 1981. La hazaña política, resultante de la inversión del paradigma fiscal demócrata, es el primero de sus logros parlamentarios desde su entrada en la Casa Blanca.

Las reducciones en todos los tramos de la fiscalidad sobre la renta equivalen, en el plazo de 10 años,  a un total de 1,5 billones. Pero ello no resulta en empobrecimiento del sistema  económico sino, por el contrario, se resuelve en términos finales de un mayor consumo; es decir, en un incremento de la demanda. Desde la lógica liberal de que el mercado asigna más eficientemente los recursos que el Estado, se llega al corolario de que el sistema económico se ensancha, crece. Aumentan los puestos de trabajo.

El éxito de la reforma fiscal supone, por tanto, un contrapunto político de enorme envergadura en el balance de los once meses transcurridos en los once meses transcurridos desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca. Pero no acaba ahí la trascendencia de este enorme suceso parlamentario. Sus alcances son proyectables al resto de este momento gestor de la Administración estadounidense. De una manera u otra, los paradigmas por los que se orientan las políticas económicas en el mundo occidental, van a ser sensibles a este rebrote de aquello que cursaba 30 años atrás por las pautas económicas de Washington.