Aparente pérdida de iniciativa de Washington ante Pyongyang

El rechazo norcoreano a la propuesta del Secretario de Estado norteamericano, de reiniciar contactos diplomáticos enfocados a rebajar la tensión actual en torno a las armas nucleares y los vectores misilísticos necesarios para su lanzamiento sobre objetivos de significación crítica; parece originado por el previo comentario del presidente Trump sobre la suerte de retorno a lo que fueron las actitudes rusas y chinas en los tiempos de la Guerra Fría.

La novedad en esta cuestión parece explicarse en una supuesta descoordinación entre el propio Donald Trump y Rex Tillerson, su Secretario de Estado. Quizá no quepa explicar de otro modo lo muy contradictorio que resulta que desde la Casa Blanca se defina una denuncia de cambio sintónico de Moscú y Pekín, y desde la Secretaría de Estado no se repare en dicho cambio presidencial, pues los mínimos presupuestos políticos y diplomáticos para resucitar los tiempos de la negociación con los norcoreanos estuvieron sostenidos en el consenso previo de las diplomacias rusa y china con la estadounidense.

No es ésta una cuestión baladí. En efecto, esta aparente falta de sintonía entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado, puede tener su base en el déficit técnico de Donald Trump. En su muy sabido amateurismo. Lo cual no llega a significar que el muy potentado mandatario no sepa lo que dice o lo que hace. No es lo mismo, aunque lo parezca.