El regreso de Piñera a La Moneda

No sólo por el regreso de Piñera a La Moneda, la sede presidencial chilena, también por el abrazo tras la permuta entre la presidenta Bachelet, a quien releva, y al candidato de la izquierda, que optaba a relevarla desde el empate habido en la primera vuelta de los comicios presidenciales chilenos; no sólo por eso, que es mucho, sino por el clima político del desenlace en esta última contienda en aquella nación andina.

La Suiza hispánica llamaban muchos al Chile previo al desembarco del Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. La mistura de la democracia liberal con los propósitos de la izquierda marxista irradiada desde la Cuba castrista, en el marco de la Guerra Fría, llevaría en muy corto plazo al naufragio revolucionario de aquella ecuación ideológica, especialmente desde las semanas de estadía de Fidel Castro por los campos y minas de cobre, especialmente en las muy famosas de El Teniente. Así las cosas, con burradas económicas como la de prescindir de equipos industriales para sustituirlos por mano de obra y generar de tal suerte fuente revolucionaria de trabajo, por una parte; y por otra con los manejos nixonianos sobre los precios internacionales del cobre, el circo allendista de vino abajo y se dispuso la entrada en escena para el golpe militar del General Pinochet.

Contrapunto de aquel Chile es la estampa correspondiente este de ahora. Al tiempo que la Venezuela de ahora, con la dictadura de Maduro, supera de largo aquellos desmanes andinos de la ebriedad revolucionaria, mutando ya por las trazas de la narco-dictadura.