Del antídoto constitucional al disparate municipal

 

Mientras  subsiste como sonido de fondo de la campaña electoral catalana, el debate sobre el Articulo 155 de la Ley Fundamental española (antídoto jurídico contra el desafío nacionalista en el universo constitucional de la Unión Europea), al tiempo que Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, consume un turno de defensa para el sujeto antisistema que da muerte a un hombre por llevar el cinturón con los colores de la bandera de España, fechoría precedida, años atrás, de graves agresiones a un guardia urbano; para que no falte de nada en la actualidad informativa de estos días, la OCI (Organización para la Cooperación Islámica), sale al paso de la última grave ocurrencia de Donald Trump postulando el reconocimiento internacional de Jerusalén como sede de la Embajada estadounidense ante Israel.

La iniciativa de la OCI – hasta el momento la primera reacción política de alcance significativo a la cumplida memez del hombre de la Casa Blanca – ha sido poco menos que un regalo para Recip Erdogan el hombre fuerte de Estambul, que parece estar soñando en alcanzar la refundación de la Turquía anterior a Kemal Ataturk. Un personaje este Erdongan que tiene encarcelados tantos supuestos enemigos políticos, como colmados de turistas los hoteles turcos en verano. La OCI islámica ofrece ya, programado y dispuesto, el sistema de sanciones para cuantos secunden el disparate de Donald Trump, sean éstos individuos, instituciones o Estados. Todo parece que viene como una suerte de respuesta simétrica a la estolidez de la Casa Blanca contra la causa palestina.