Tensión de máximos en el arranque de la campaña electoral

ataque en Balsareny

El significativo refuerzo de las medidas de seguridad ante el comienzo de la campaña electoral catalana, en lo que directamente afecta a los candidatos; refuerzo concretado en el despliegue de nuevos efectivos policiales, a los que se añadirán otros en breve plazo, viene explicado por hechos de violencia tan expresiva como la expresada por el ataque contra una vivienda familiar en la que sus miembros, con tantos otros en la suyas respectivas, habían desplegado la enseña nacional. Ello, y el colgado de muñecos representativos de seguidores de partidos constitucionales, han venido a ilustrar el grado de violencia y el nivel de barbarie que componen los nódulos del rostro separatista. Algo de cuantificación, de momento imprecisa, aunque suficiente para justificar el despliegue de nuevas fuerzas policiales en el espacio nacional de Cataluña.

Complementaria de esos destellos de antidemocrática violencia es la fraseología del complejo mundo secesionista que en la lógica de sus actitudes y en la fobia de su sentir, insisten en llamar “presos políticos” a los políticos que están o continuar en prisión por haber delinquido al quebrantar la democrática ley que sostiene la Constitución española. Presos políticos, en su sentido estricto, son, por ejemplo, los muy numerosos que la dictadura chavista de Venezuela mantiene en sus cárceles, dentro de la sistémica violación de la libertad política.

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