Europa anota el regreso a la Guerra Fría

La ofensiva cibernética rusa, por mano directa, o estribada en el recurso a la colaboración cipaya de regímenes deudores como el de la actual Venezuela (económicamente quebrados por causa de su corrupción política); el nuevo clima internacional, de pérdida de confianza en la interlocución, se traduce ya en revisiones y ajustes de esquemas generales. Así, muy lógicamente, en el plano de la defensa.

Desde lo ocurrido en el tiempo mismo de los Juegos Olímpicos de Pekín, cuando Putin la emprendió contra el encantamiento político de la república de Georgia con el espectáculo de prosperidad económica y libertades políticas de la Unión Europea, mediante una ofensiva militar contra el flanco oriental del Mar Negro, a lo que tiempo después seguiría la operación en el flanco occidental de la misma cuenca con la anexión de la Península de Crimea y la injerencia político-militar contra el mismo fenómeno ucranio de sintonización con más sintonía y aproximación al síndrome euroatlántico.

La respuesta occidental mediante sanciones económicas que han  traído los incumplimientos de los acuerdos de Minks, han cimentado la base de otra edición rusa de la Guerra Fría. De momento, la dúplica de Moscú se sustancia en injerencias cibernéticas de vocación y eficacias contra la estabilidad política de Europa. Permaneceremos atentos a la pantalla. De momento, Europa toma nota, en lo militar, del regreso ruso a la Guerra Fría, incluyendo la adhesión postbreksit del Reino Unido de la Gran Bretaña.