Alemania, en la estabilidad desde la continuidad

Al abrirse esta semana las negociaciones entre la CDU democristiana y el socialdemócrata CSU, instadas por el presidente de la República Federal Alemana, Frank-Walter Stenmeier para resucitar la Gran Coalición, se descarta la apuesta de unas nuevas elecciones, al igual que la hipótesis – adjunta y previa- de un Gobierno en minoría.

Antes se había rechazado la idea  de un Gobierno en minoría por la inmisibilidad política de las opciones disponibles y el coste que hubiera supuesto la inestabilidad propia de todo ello. Angela Merkel y Martin Schulz se ven concitados a negociar un cuarto mandato, basado en formato de Gran Coalición.

El fino rasgo constitucional de la intervención del presidente de la reconstituida nación alemana, invita a una reflexión sobre la calidad jurídico-política que luego de haberse abismado en la pesadilla del Tercer Reich, ha sido capaz de remontar, por vía constitucional, la respuesta a los riesgos del desorden identitario en la descentralización; acierto en su vigente Ley Fundamental, seguido en otras Constituciones, entre las que se encuentra la española de 1978, con su Artículo 155. Aplicado con entera oportunidad y evidente acierto frente a la crisis separatista en Cataluña.

A estas alturas de la Historia y ante el reverdecer de la Guerra Fría en la fase actual de la política exterior de la Federación Rusa, que en sus pulsiones cibernéticas ha llevado la injerencia a la potenciación del activismo separatista con la difusión sistémica de falsedades, sobre la realidad de los sucesos habidos en la reciente crisis.

Es de advertir, asimismo, como por el rango de los intereses compartidos en el cuerpo político de la Unión Europea, la salida encontrada a la superación del impás alemán tras de las últimas elecciones, con la intervención arbitral del presidente, merece el aplauso de la entera UE.