Complicidad axial rusa en la crisis de Cataluña

En la sobrevenida bajamar de la crisis de Cataluña afloran los relieves de las complicidades internacionales de la misma. La Comisión de Seguridad Nacional del Congreso ha sido el escenario del debate sobre la relación de los servicios rusos de desinformación, estribados en la estrategia del antiguo KGB y en los Presupuestos del Kremlin pilotados por el presidente Vladimir Putin. Su concepción global reproduce los enteros esquemas de la Guerra Fría, en cuyos parámetros mentales cristalizó la dinámica operativa del actual máximo dirigente ruso.

Suyas son las reflexiones sobre el significado histórico de la desaparición de la de la Unión Soviética, hecho que tiene definido como “catástrofe geopolítica”; aserto formulado al aire de la campaña militar contra la República de Georgia, de la que resultó la dominación de Osetia del Sur, luego de que el Gobierno georgiano ( en un anticipo de lo que después sucedería con Ucrania) apostara por la incardinación de la patria chica de Stalin en la Europa reunificada y, en lo militar, integrada en la Alianza  Atlántica.

La estrategia de la desinformación -a la que responde lo actuado por Rusia en la crisis de Cataluña – responde a los mismos principios de lo antes practicado con Georgia y con Ucrania, es decir, con Osetia del Sur y con la anexión, también, de Crimea. Palanqueado ahora en el manejo de los populismos todos, hostiles a la integración de Europa. Denunciarlo como ahora se ha hecho en la Comisión de Defensa del Congreso, se inscribe en la moral de defensa de los intereses nacionales. A lo que corresponde, en primer lugar, la denuncia de los ataques a la unidad patria en la Alianza.