La evasión de Ledezma parte en dos el escenario político en la Venezuela de Maduro

La llegada a Colombia del que fue alcalde Metropolitano de Caracas establece un antes y un después en la actual Venezuela. Un ciclo que comenzó con la transgresión, por el actual presidente, de las obligaciones que le sobrevinieron por su enorme derrota en las elecciones que la Oposición ganó por una mayoría de dos tercios de los escaños. Algo que le obligaba a convocar un referéndum revocatorio; que de celebrarse le habría puesto en la calle. Con el incumplimiento de esa obligación constitucional comenzó el último golpe de Estado en Venezuela.

A esa primera fase de ilegalidad política siguió la activación de la trampa del “dialogo” del chavismo con la Oposición, podada ésta como estaba tras del encarcelamiento en presidios y confinamiento en sus respectivos domicilios de los principales líderes. Así en los casos de Leopoldo López y Antonio Ledezma.

El llamado proceso de diálogo resultó todo una estafa política, miserable pérdida de tiempo, surtidor de confusiones de toda laya y manantial de ardides en el que brotó el “proceso constituyente” desde la manga tramposa de Nicolás Maduro. Todo envuelto en la ficción del diálogo en torno a ninguna parte y bajo el brillo estelar de Rodriguez Zapatero, mientras las autoridades vaticanas elevaban preces para que diera fruto aquel peregrinaje de los supuestos forzados de la causa de la paz…

Con el salto de Antonio Ledezma por encima de su confinamiento domiciliario se hace posible la liberación de unas energías y capacidades que coinciden en el tiempo con el despliegue de la presión europea contra los abusos y sevicias de la dictadura madurista. Pero entre las incógnitas que subsisten en Venezuela destaca una de forma muy crítica: La de saber adónde llega la determinación militar que hizo posible que Antonio Ledezma llegara a Colombia.