El brutal contrapunto de la dictadura de Nicolás Maduro

Solo la ignorancia brutal del mandamás que tiene secuestrada a la desventurada nación venezolana, puede explicar la inquina manifiesta que profesa a España en todo orden de cuestiones, más allá del género de razones o motivos concretos.

La desgraciada peripecia habida con la irrupción secesionista de la jarca radical-izquierdista en Cataluña – condenada por lo más relevante del mundo hispánico (México, Colombia, Argentina y Chile) – ha sido alabada por Nicolás Maduro con la asistencia disciplinada de sus disciplinados y remunerados acólitos del podemismo bolchevique.

Ha sido la música que faltaba para cuadrar el síndrome de fondo al que  obedece la sacudida populista cursante en el mundo occidental. Tan manifiesta, totalitaria y descarada resulta la adecuación del podemismo de Iglesias a las sintonías y pautas de la actual Caracas, que ocasiona estragos en la orquesta podemita.

Pero en todo caso, lo que traduce la reacción sectaria del chavismo contra la sintónica respuesta solidaria del hispanismo americano frente a la superada crisis separatista en Cataluña, es la identidad leninista y radical del “proces” separatista catalán, como lo fue, en las Vascongadas, la función coral del terrorismo etarra con el aliento ruso a la acción contra la integridad territorial de las naciones de Europa.