La migración empresarial, insistido alegato contra el secesionismo en Cataluña

La salida empresarial de Cataluña, que no cesa, se ha convertido en un alegato cuyo impacto parece tener más eco en el exterior que en el seno de la propia España, especialmente en la del ámbito catalán, como resulta obvio. En este último espacio, la conciencia del fenómeno resulta tan dolorosa que se resuelve en silencio. Que es ámbito y quicio de los problemas de impotencia.

Pero junto a ello, en lo más alejado, por el exterior extremo, sobreviene e irrumpe una suerte de dinámica selectiva de percepciones sobre lo que supone proceso de conciencia de realidad posibilitado por la perspectiva suficiente, no alterada por la presión brutal de la proximidad. Por el fragor de la refriega política. Así, desde ese cuadro óptico en que late la dimensión más nítida de la consistencia de los hechos, acontece la brotación de las percepciones más precisas y acertadas de la realidad.

Así, en esta horas se advierte cómo es en la gran Prensa de Estados Unidos (dónde antes habían prevalecido periodísticamente, sobre la crisis de Cataluña, milongas nacidas de los pagos que instrumentan las propagandas del soberanismo catalanista en el exterior), en estas horas, digo, irrumpen aportaciones informativas sobre Cataluña como las traídas por el Wall Street Journal, al tiempo que el propio Gobierno de Washington se alinea con la óptica sobre el mismo particular de la Unión Europea.

El peso de la genuina realidad de la crisis hispánica en Cataluña viene medido muy específicamente por el síndrome que no cesa de la migración de las empresas.