Urnas de cambio sobre el Pacífico y el Atlántico

Ante el Pacífico, el reiterado progreso para el Parlamento japonés del Primer Ministro Shinzo Abe en tres elecciones sucesivas, consolida la expectativa de un cambio capital en la función geopolítica del que fue Imperio del Sol Naciente hasta su derrota frente a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, de lo que resultó su emasculación militar por vía de la reducción de sus Fuerzas Armadas a función y estructura  rígida y estrictamente defensivas.

La irrupción norcoreana como potencia nuclear y su insistida práctica de desarrollos armamentísticos y balísticos del régimen de Pyongyang, con sus insistidas penetraciones, con sobrevuelos repetidos por el espacio nipón, de una parte, y de otro punto, la extensión de esta misma práctica misilística sobre posiciones norteamericanas en el Pacífico (concretamente sobre la isla de Guam) redunda en la  misma percepción geopolítica que la japonesa sobre el problema norcoreano. Y, por consecuencia, lo integra en un reflejo asociativo, propiciador del cambio japonés a otro modelo militar que el impuesto por Estados Unidos en las capitulaciones de su victoria en la Guerra del Pacífico.

Y EN ARGENTINA.- La victoria electoral del presidente Mauricio Macri este domingo genera, de su parte, la percepción de cambios en el Atlántico Sur en la medida misma que consolida una pérdida de influencia del chavismo venezolano en el ámbito hispanoamericano. La política argentina, hasta tiempos bien recientes, en los Gobiernos kirchnerianos, estuvo intoxicada por las remesas de dólares enviadas desde Caracas. Eso hay que verlo todavía más acabado con los sustanciales progresos conseguidos por  Mauricio Macri en las elecciones de ahora. A este lado del Atlántico, Maduro tampoco tiene ya quien le escriba, salvo los destinatarios que se pusieron morados de tanto cobrar.