Golpe de timón contra el golpe de estado en Cataluña

Sí, precedido todo por el consenso de los tres partidos constitucionalistas cursantes, el Consejo de Ministros de este sábado decidió activar el Artículo 155 de la Constitución, remitiéndolo al Senado para su aprobación. Este Artículo 155 de la Constitución, de naturaleza garantista en la dinámica constitucional, procede de la Carta Magna de Alemania, cuya naturaleza federal tiene semejanzas sólidas con la estructura de poder descentralizado propio de nuestra vigente Constitución de 1978. Se trata, pues, de una fórmula jurídica pensada para supuestos de corrección de desviaciones de poder en alguno de los poderes territoriales descentralizados.

Podría decirse que los constitucionalistas alemanes que diseñaron su Constitución en la postguerra posiblemente no llegaron a columbrar que tal instrumento disciplinante no habría de aplicarse a supuestos de tanta transgresión de la Carta como la cometida en el Estatuto de Autonomía para Cataluña. Es decir, para algo tan tan grave como las transgresiones sistémicas perpetradas por el actual Gobierno de la Generalidad.

Todo lo trasgredido hasta ahora por el Gobierno de Puigdemont resultó de una trayectoria del Gobierno del Estado que ha sido cortada con un golpe de timón mediante el que se emprende, con proporcional medida y determinación, el restablecimiento del orden constitucional mediante la liquidación del golpe de Estado.

El problema que sobreviene ahora no es otro que el evitar los errores de cálculo, en el plano del orden público, habidos ya con motivo de las mil trapacerías y sus correspondientes explotaciones publicitarias, propagandísticas, logradas por el independentismo. Lo que sobreviene ahora en Cataluña es un enorme desafío en la calle. Hay que atajar y resolver para que, cuanto antes, los catalanes puedan votar.