La sobrevenida impotencia de “Podemos”

La nueva dinámica de relación política abierta por el ciclo rupturista de la coalición de izquierda nacionalista que comanda el Gobierno de la Generalidad de Cataluña, parece haber inducido el declive de Podemos en lo que toca a su dinámica de conexión y enlace con sus parientes “levógiros”: esos que en el mundo de la Física giran a la izquierda, aunque no alcanzan la radicalidad y el brillo que el petróleo del Orinoco otorga a sus servidores.

El desgarro con el que ha clamado su portavoz contra la basculación del PSOE al alineamiento de Ciudadanos con el Partido Popular dentro de la nueva fase del radicalismo secesionista en Cataluña, ha significado tanto como una muestra de que el episodio de radicalidad disparado por Puigdemont, con su “voy y vengo” por los caminos y destinos del Toro Ibérico, escritos por la Política a lo largo de la Historia.

Sea por lo que fuere, lo cierto es que se intuye un cambio de registro en este ciclo de la política española. Una mutación de cuya sustantividad dice mucho la “pérdida de mercado” que ha sufrido el Podemismo. Tanto como puede significar la amortización de clientelas ideológicas en las que el radical populismo tanto pudo medrar hasta ahora.

Más allá de los populismos de aquí, por Europa comienza a ocurrir otro  tanto.