El más grave error de la transición

A fechas contadas con los dedos de una sola mano, en un marco de perplejidad colectiva en el mejor de los casos, ante el horizonte creado por el aberrante taifa de Carlos Puigdemont, para una consulta sin soporte alguno de derecho sobre Cataluña y la entera nación española, desde el Banco de España se comunica que el crecimiento económico para el presente ejercicio, igual que para el inmediato próximo y los subsiguientes de 2018 y 2019; haciéndolo con proyecciones de incremento del PIB del 2,5 por ciento y 2,2 en cada uno de los respectivos ejercicios. Tal como así se expresa, las percepciones y las impresiones del común de los mortales difieren de las mediciones y cuantificaciones de la realidad económica. En la que a su vez se integra el pulso mayoritario del quehacer económico y social.

Una cosa y la otra, la del quehacer de la gente que está en la paz de los días, y la que se encuentra envuelta en los avatares de los procesos de desafío, resultan del distinto modo y la diferente fortuna con la que se encauzaron los procesos de cambio político y social en los tiempos de la Transición. Desde el comienzo del tiempo constitucional a este escenario nacional de ahora. Hubo errores sin los cuales no habríamos llegado a situaciones como esta de ahora en Cataluña.

Sin el error inmenso de transferir a las Autonomías lo concerniente a la educación, no padeceríamos  ahora la catastrófica estampa de escolares y maestros enrolados en el asalto a la conciencia nacional.