Maduro, convidado de piedra en el encuentro de Rajoy con Trump

Nicolás Maduro, único apoyo exterior que la causa separatista en Cataluña ha pretendido espigar en las frondas de la política internacional, al clamar contra “la represión que el Gobierno de Mariano Rajoy ha ordenado contra el pueblo catalán”, ha devenido en convidado de piedra en el comedor de la Casa Blanca, donde el presidente Trump ha ofrecido un almuerzo al presidente del Ejecutivo español. Un evento en cuyo menú político se han juntado las diatribas del mandatario anfitrión contra el golpista de Caracas y los presumibles reparos del gobernante español sobre los tronantes desafueros de quien fue ministro de Asuntos Exteriores en el último Gobierno de Hugo Chávez, quien, ya en su lecho de muerte designó heredero político a título de candidato del propio partido en las elecciones que primeramente se celebraran.

Más allá de estas circunstancias, en las que se han cruzado, a propósito de la actual Venezuela Chavista, las respectivas proyecciones de España y Estados Unidos en el mundo iberoamericano, este encuentro al más alto nivel entre sus máximos gobernantes, representa una oportunidad cierta y proporcional a la escala de los intereses compartidos y del rango de relación, tanto en el plano bilateral como en el de la Alianza Atlántica.

También es de considerar que en esta singular circunstancia de Vísperas Catalanistas, teñidas de aldeanismo menestral, esta jornada española en la Casa Blanca no ha dejado de tener un efecto oxigenantes para los intereses nacionales.