Movilización social catalana al margen del Derecho

Los episodios de actuación masiva contra los despliegues de la Guardia Civil en ejecución de las decisiones de los jueces sobre infractores de la ley, ha compuesto un escenario de rebeldía sediciosa que pide respuestas desde el derecho. Explica ello que se haya reforzado el número de efectivos y, por lo mismo, ajustado la escala de mando en la región. Se preserva así el elemental principio de gradualidad, imprescindible en tesitura tan crítica como la creada en Cataluña por el nacionalismo y explotada hasta la náusea por el izquierdismo más radical, venal y oportunista.

La movilización social contra el Derecho que refiere el título de esta nota no acaba en el orden de las contingencias políticas de tipo ordinario y contingente, sino que concierne a valores trascendentes, como el de la propia cultura nacional, entendida ésta como forma de vida y estilo de conciencia colectiva. Algo históricamente referido, expresado, en rangos seculares; vertebrado por la continuidad y el curso de las generaciones.

Que la Cataluña de ahora se corresponda con lo que en la Baja Edad Media se llamaba la Marca Hispánica, no resulta del capricho de un remoto cronista o de un capricho conventual, sino del peso de una compartida conciencia sobre el ser de las cosas y el porqué de los nombres. Por eso y por tantas razones más, la sedición catalanista de ahora no hace otra cosa que monumentalizar el engaño y la mentira segregados por el separatismo.