El aborto quirúrgico de la gestación separatista

Han sido los jueces, desde el orden constitucional, quienes, aplicando el Derecho, han cortado la gestación de un proceso escisionista, rupturista, separatista, de la unidad nacional. Y ha sido así porque el Gobierno, democráticamente elegido, se opuso a la iniciativa separadora de preparar un referéndum contra la legalidad establecida, en la que no cabe toda acción que la cuestione.

Así las cosas, ha sido menos la voluntad del Gobierno esa condición determinante del escenario político al que se ha llegado – de violencias contra la Fuerza Pública – que la propia imposibilidad legal de activar un proceso de consulta llamado a obtener una respuesta vinculante contra propia ley establecida mediante otro referéndum, el de 1978, en el que pudieron participar, decidir, todos los españoles.

Decir e insistir en ello sería una obviedad, algo gratuito, de no haber mediado en estos últimos días la especie de que la actuación del Poder Nacional ha sido la determinante y responsable de la intervención de la Fuerza Pública en sus diversas modalidades y competencias. Y junto a ello, la patraña de que lo actuado responde al arbitrio del Ejecutivo y no a la justa independencia del poder Judicial.

Además, justo y necesario es señalar el ruido añadido en estas horas de la morralla totalitaria; especialmente, la compuesta por las mesnadas del Orinoco madurista.