Iniciativa rusa para su desbloqueo en Ucrania

Quizá la extrema gravedad de la situación Internacional creada por Corea del Norte con sus pruebas nucleares y sus lanzamientos de misiles por encima del espacio nacional de Japón: críticamente adosado el escenario por la tensión lateral que genera todo ello entre Washington, Pyongyang y Tokio. Devenidos, al igual que Pekín y Moscú, en copartícipes potenciales de una nueva negociación para que Corea del Norte volviera a cambiar de tercio al precio de las compensaciones que fuere.

Aunque, como ya ocurrió una vez, aquello que Norcorea había cobrado, le fue retomado del banco de Macao donde fue puesto en su día, pues  los norcoreanos habían incumplido parte de lo convenido. Fue ello, muy probablemente, la razón por la que no hay modo de que se avengan a regresar a la mesa de negociaciones. La presión de Pekín sobre Pyongyang se ejerce ahora, por vía del comercio exterior, que los chinos restringen de forma muy severa.

Ante este cuadro, Rusia ha tomado cartas y entra en escena, toda vez  que soporta las sanciones comerciales de la Unión Europea por causa de Ucrania, tras de la anexión de Crimea y por la situación del oriente ucraniano, dónde subsiste un conflicto de media intensidad entre Moscú y Kiev, que la Conferencia de Minks no ha podido despejar, pues la OSCE, en su función arbitral, se ve bloqueada en la práctica por la  guerra a medio gas en el oriente ucranio, entre los soldados de Kiev y las tropas mixtas ruso-ucranianas. Putin propone o sugiere la incorporación a ese teatro bélico de los Cascos Azules de la ONU.

¿Habrá que mirar ese cambio de Putin bajo el prisma de las urnas alemanas, signadas por la consolidación merkeliana?