Maduro carroñea con Iglesias la tensión separatista sobre Cataluña

La dependencia podemita de las arcas exhaustas de la Venezuela chavista, ha traído como efecto, lógico y puntual, banderines de enganche entre las izquierdas plurales de un frentepopulismo que intenta remedar, evocándolas, desventuras nacionales venturosamente superadas.

El derrote del dictadorzuelo Nicolás Maduro, que subsiste en el poder de Venezuela al precio de liquidar el régimen heredado de Hugo Chávez, con su absoluta derrota frente a las fuerzas liberales y centristas  de la oposición al régimen de su promotor político, al tildar de “dictador” al presidente del Gobierno español, por el hecho de salir al paso del filibusterismo en ejercicio de la actual Generalidad, con actuaciones en defensa de la Constitución vigente, figura ya por derecho en la crónica marrón de la estulticia política.

Pero, justo es reconocerlo, el dislate del Presidente venezolano, es de tan sobrada magnitud, que potencian más aun el descrédito político en que operan y chapotean sus agentes operantes en los suburbios de la política española.

Frente a la “excepcionalidad” que supuestamente define la respuesta del Gobierno español a las ilegalidades de la Generalidad, la apuesta del Gobierno en defensa de la Constitución es estrictamente su apuesta por la democracia. Lo otro, el separatismo contra derecho es carroñeo totalitario contra la democracia. Tanto allende, en Venezuela, como aquende en la Madre Patria.