Nunca fue Norcorea tan problema como ahora

El segundo lanzamiento norcoreano desde una lanzadera sobre la vertical de Japón para caer en el Océano Pacífico, ha consolidado los términos de un nuevo y más complejo capítulo del desafío de Kim Jong – un a la comunidad internacional, a despecho de las últimas sanciones del Consejo de Seguridad, establecidas desde el obtenido consentimiento ruso-chino. Condición ésta a la que se había aproximado la ONU a raíz del disparo anterior con el mismo tipo de misil, un “Hawsong -12”, resultante de las bases tecnológicas aportadas por el Moscú soviético, cuando en Pyongyang “reinaba” Kim Jong- un, fundador del régimen y abuelo del actual mandamás del mismo nombre en el régimen norcoreano.

Por causa del disparo misilístico anterior, la aportación china fue una reducción significativa de los suministros de carburantes, mientras que todavía se desconoce en qué consistirá la sanción, si es que se arbitra en el Consejo de Seguridad otro castigo económico. El coste cero para Pyongyang de estas acciones de hostilidad objetiva al orden mundial desde la parte norte de la península coreana, es algo difícil de asumir.

Visto la festiva manera con que los hechos son narrados por Ri Chun-hee la locutora de la televisión norcoreana, y el propio tono con el que Kim Jong-un explica al mundo la razón (?) por la que se pasa por el mismísimo antifonario sus exhibiciones de fuerza, parece poco probable que vaya a llegar el momento en que se reanuden los tratos internacionales entre Estados Unidos, China, Rusia, Japón, Corea del Sur y Corea del Norte negocien una salida al presente estado de desafío.