Nicolás Maduro cederá para permanecer

La llegada a Madrid del ministro de Asuntos Exteriores del régimen chavista, para entrevistarse con su homólogo español, traduce un cambio dentro de la evolución del régimen chavista tras de la derrota electoral sufrida por Nicolás Maduro en la última en la consulta parlamentaria. La derrota sufrida fue de tan severa magnitud que el chavismo resultó derrotado en términos tales que obligó a que el Jefe del Estado convocara un referéndum revocatorio de su mandato presidencial, tal como establecía la anterior Constitución del régimen chavista. Arrumbada por Maduro mediante un golpe de Estado, que le ha permitido mantenerse en el Poder a lo largo de un ciclo político de enfrentamiento entre el Gobierno de facto y las fuerzas opositoras, democráticas, vencedoras en las urnas.

Dentro de tan irregular contexto, la política venezolana ha fluido por dos cauces ajenos y antitéticos: el de la legitimidad democrática, desplazado a la calle, y el engolfado en los reductos del Estado, específicamente en el uso y abuso de las Fuerzas de Orden y en las Fuerzas Armadas.

Toda la dinámica de inestabilidad resultante de ello se ha visto disparada por la pulsión de la catástrofe económica y la profunda inestabilidad social, tan profunda en sus raíces como la ruina económica y el caos político.

En condiciones tales, todos los intentos de negociar una salida pactada a la situación no podían llegar a ninguna parte sin el recurso a fuerzas exteriores a tales condiciones estructurales y dinámicas. Pero aun así, de poco han servido las mediaciones externas, nacionales o extranjeras, civiles o eclesiásticas. Sólo la presión internacional, de las democracias occidentales – americanas o europeas – podrá convencer a Nicolás Maduro a que ceda lo necesario y se retire. Mucho de ello le será dicho por Alfonso Dastis ahora, como por los homólogos de éste hasta ahora.