Trump, opuesto a la ONU sobre Norcorea

Oponerse y disentir, más que probado está, son los verbos de uso preferente en el actual mandatario de la Casa Blanca cuando se trata de temas, materias, de consenso poco menos que universal. Tanto da que se trate de la cuestión del clima o del peliagudo asunto norcoreano. Por ventura, sin embargo, los más competentes de sus colaboradores suelen pensar de otra manera.

Así ha vuelto a suceder, a propósito de la pesadilla norcoreana, con los opuestos posicionamientos del presidente Trump por parte del Secretario de Estado, Rex Tillerson, y también del Secretario de Defensa Jim Mattis. Las posiciones de uno y otro están en línea con el parecer de Naciones Unidas, que es el de la negociación, como en tantas otras ocasiones. Pautadas por el principio práctico de que las armas  nucleares no son para utilizarlas, sino para negociar desde ellas y sobre ellas mismas.

Dentro de este planteamiento son de señalar los movimientos recíprocos de sondeo como los efectuados, al sur del Paralelo 38 con cazas F35B estadounidenses junto a bombarderos B-1B y cazas F-15 surcoreanos. En defecto de interlocuciones verbales propias de cualquier negociación o de aproximación a ella, realizadas dentro del propio y respectivo espacio, éstas  son dinámicas que excluyen sospechas de lo peor en el proceder del antagonista.