Fraude político en la manifestación contra el terrorismo en Cataluña

Ha sido el repugnante fraude nacionalista con la manifestación de Barcelona, convocada para condenar los atentados terroristas en las Ramblas y Cambrils, la más ceñida referencia fáctica para el encuentro cuatripartito celebrado este lunes en París entre el Presidente de Francia, la Canciller de Alemania, el Primer Ministro de Italia, el Presidente del Gobierno español y la Alta Representante de la  Unión Europea. Dificilmente cabría concitar un más amplio conjunto de trapacerías y deslealtades que el conseguido por la tramoya separatista en su conjunción de infidelidades y traiciones al bien común nacional.

Difícilmente  podrían lograr  los terroristas del yihadismo un daño mayor para el bien común de los españoles que el pretendido con la trapacería  miserable del inferido al patrimonio de valores que vertebra lo nuestro.

El fondo del problema que en el presente caso afecta de muy directa manera a España, se proyecta también a cada una de las comunidades nacionales agredidas por las tramas de un terrorismo derivado de las propias frustraciones: resultantes de fracasos a la hora de querer ser algo que nunca lograron. De tal manera, puede acabar ocurriendo que esos nacionalistas, tal como ha ocurrido ya, acaben convirtiéndose en nueva promoción de terroristas. Tal como ocurrió con ETA.