La relación de Sánchez con Iglesias, traducida en la visión socialista de Venezuela

La prensa venezolana beligerante con el régimen de Nicolás Maduro, cristalizado como nuevo estadio del chavismo con la intrusión de la Asamblea Constituyente, ha dado la voz de alarma al tomar nota muy puntual de la observación hecha por el portavoz del Psoe en el sentido de que los periódicos, supuestamente, exageramos los términos del problema nacional venezolano. Antes o después habría de ocurrir algo así.

La dependencia biográfica del Partido Morado respecto de las claves populistas nutridas con las ubres de la cuenca del Orinoco – que ilustran tan cumplidamente sobre la causa de los apoyos que obtiene Caracas en su entorno regional, desde la Cuba de los Castro a los regímenes que aportan votos, como en la propia OEA,  a cualquier orgánulo regional, es dato de infraestructura que explica anomalías políticas y demencias Ideológicas lo mismo en el mundo iberoamericano, con la Venezuela del Chavismo, que en el mundo asiático, con las autocracias del más diverso pelaje y condición.

Esa combinación entre los excedentes  de poder económico de los Estados petroleros- incluso en régimen de fracaso nacional, como es el caso de la Venezuela chavista – y los traficantes  en fantasías ideológicas, hacen posible relaciones como las que vinculan en el presente caso al régimen chavista con traficantes en utopías igualitarias.

Pero lo preocupante en este caso del adosamiento político apuntado por Pedro Sánchez con el Podemismo, es el riesgo de enajenación de un activo histórico nacional de primera magnitud. Hay precedentes.