Intrigante comparecencia de Trump este lunes en Washington

Por razón de la cualidad apocalíptica propia de la materia que se presume abordará el presidente de Estados Unidos, a lo largo de este lunes, es más que singular la expectación y el interés despertado por los términos en que se anunció mediada la pasada semana. El contenido de esta intervención presidencial, en un contexto como el presente, de tensión literalmente bélica, entre Corea del Norte y Estados Estados Unidos, hay entenderlo como merecedor de la mayor atención posible. Lo menos que cabe reconocer es que estamos en un trance potencialmente cataclismal.

Es difícil entrever o imaginar un rango de catástrofe por encima del que se columbra bajo el techo de tensiones activadas por el actual dirigente de la norcoreana dictadura totalitaria. Al propio tiempo, el nivel o grado de fiabilidad del actual presidente de Estados Unidos no coincide con los comunes o normales. Lo realmente previsible y tranquilizador dentro de este cortísimo plazo de solo unas horas, es la certeza del binomio ruso-chino en que su protegido de Pyongyang repliegue y enfríe su verborrea de apocalipsis, sin la cual el hombre de la Casa Blanca templaría sus estridencias y el mundo recuperaría su sosiego.

Cabe decir que la prioridad política en el mundo internacional no debería ser otra que la acción común Estados Unidos y Japón, al igual que China y Corea del Sur y Rusia para volver a negociar con Corea del Norte como
ya se hiciera en el pasado. Razones y motivos, es obviamente algo que no falta. Y junto a ello, reconstruir ese escenario de negociación valdría como marco de apoyo para abordar una agenda regional conjunta sobre asuntos tales como el de los islotes que China disputa a Japón, de una parte, y de otra el de las pretensiones de Pekín sobre las aguas territoriales de los Estados ribereños de los Estrechos Orientales que enlazan el Pacífico con el Océano Indico.