La UE se suma a la presión exterior contra Maduro

No sólo es el “Imperio”, como Maduro dice, la onda internacional que llega a Venezuela para hablar de la legitimidad democrática que el Gobierno de Caracas debe respetar, cuando es ya cuestión de horas para que se abra el proceso “constituyente”, mediante urnas que conviertan en papel mojado las obligaciones contraídas por el chavismo a la muerte del fundador del régimen. Urnas en las que Maduro sufrió una ruidosa derrota, cuyas consecuencias legales no aceptó en modo alguno, al negarse a convocar un proceso revocatorio, por vía de referéndum.

La pretensión del todavía presidente con su Asamblea Constituyente no es otra que la de suplir la legalidad, en la que fue derrotado clamorosamente, por otra legalidad que le redima del aquello. Quienes democráticamente vencieron, los componentes de la actual Oposición, titulares plenos de la legitimidad democrática, se resisten: ponen pies en pared y, por segundo día consecutivo van al paro general. El forcejeo continúa. La batalla política sigue, por cuestiones de forma como por razón de fondo. No hay garantía de que se respeten las reglas juego, desde el punto y hora que lo del día 30, pasado mañana, es en sí mismo una trampa supuestamente constitucional. Un ardid  constituyente.

La trampa del Gobierno fraudulento es tan claramente manifiesta que la Unión Europea, a través de su órgano para la política exterior, ha tomado cartas en el asunto y lleva la denuncia del embrollo a todas las consecuencias formales que permite la regla de la unanimidad a que se deben sus miembros en asuntos de política exterior. La internacional podemita, con Tsipras, tiene todo que decir en una tesitura como ésta. Y así, aunque la Unión Europea se suma a la presión contra la trampa de Maduro, lo hace con descuento…