Maduro encarcela a legítimos jueces

El régimen de atraco en que Nicolás Maduro ha convertido su chapucera dictadura bananera, consume sus últimas horas en la busca y captura de los magistrados nombrados por la Asamblea electa en los últimos comicios parlamentarios, en los que la Oposición de entonces derrotó, por mayoría de dos tercios, al Gobierno chavista. Que se atrincheró impidiendo la celebración del referéndum revocatorio al que obligaba la magnitud de la derrota (superior a los dos tercios) sufrida por el Gabinete chavista.

La magnitud del atropello jurídico que supone la emprendida caza de jueces electos por la mayoría legítima, carece de precedentes en los anales de las democracias occidentales. Los rastros sólo cabe buscarlos en las correspondientes crónicas del KGB soviético y la GESTAPO nazi, aparatos de represión en los que la dictadura venezolana se inspiró para montar el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional).

Estos dos días de paro convenidos por la Oposición no se corresponden, como antevísperas del evento “constituyente” tramado por Maduro, con el sentido y supuesta oportunidad de las mediaciones en las que sigue presente José Luís Rodríguez Zapatero, cuyo enfoque, cabría decir, no se corresponde, ahora como antes, con la verdadera naturaleza del problema venezolano.

Otro ex presidente socialista del Gobierno, Felipe González, con una percepción de la realidad radicalmente distinta, dice que “todavía hay salida democrática para Venezuela si Nicolás Maduro “desde un ataque extemporáneo de responsabilidad y de inteligencia política desistiera de su empeño”.

Pero, como por aquí se dice, no caerá esa breva. Maduro no renunciará al último tranco de su arbitrariedad golpista. El día 30 se constituirá – para mal de Venezuela – la más analfabeta y rapaz de las necedades totalitarias.