Un jueves en la paralización nacional y el rescate de los botines chavistas

Son los objetivos inmediatos de la Oposición al  chavismo de Maduro, mientras sigue la cuenta de los muertos traídos por la represión de la rebeldía de los venezolanos, los tempos programados para este jueves giran y se resumen en la consigna de paralizar la vida del país, sin cerrar el debate de si la idea de un Gobierno alternativo al de Nicolás Maduro debe o no debe incluir chavistas moderados para de tal forma hacer más asequible la avenencia. Al propio tiempo, en el entorno regional, no se deja de considerar, especialmente en Estados Unidos, la idea de inmovilizar los caudales hasta allí llevados por los gerifaltes de la revolución bolivariana.

La hipótesis de los más calificadamente sancionables por responsabilidades contraídas por el régimen,  el orden de los derechos humanos, conforman toda una antología de mangantes de importancia en la ancha crónica del régimen. Las más inminentes sanciones incluyen, como es lógico, a los más eminentes gerifaltes de hogaño y de antaño. Diosdado Cabello (personaje que al saberse clínicamente qué era el mal que aquejaba a Hugo Chávez, se ofreció para relevarle en el glorioso servicio a la Revolución Bolivariana); el general López Padrino, ministro de Defensa y responsable del Suministro de Alimentos, Tmiaereck El Aissami, vicepresidente del engendro bolivariano…, y muchos más.

Mientras, los analistas políticos de Venezuela y sus entornos se aplican en estas horas a la elaboración de las listas de beneficiarios del conjunto de cuentas y botines  en los que se ha esfumado la riqueza en que brillaba la prosperidad de la nación venezolana, pudiera ser lo más realista entender que el coste mayor del desenlace de la pesadilla nacional fuera el de las dentelladas resultantes de la bronca con el reparto del botín acumulado por los explotadores de esa tragedia hispánica.