Rechazo plebiscitario a las urnas de Maduro

Más de siete millones de venezolanos han rechazado en el plebiscito del domingo la maniobra del presidente Maduro de cambiar el día 30 la Constitución chavista de Venezuela para borrar la absoluta derrota sufrida en las últimas elecciones parlamentarias; tan absoluta que le obligó a convocar un referéndum revocatorio de su mandato presidencial. Cosa que no hizo. En su lugar, para mantenerse en el poder, recurrió a la artimaña de convocar un proceso constituyente. Tanto como un cambio de las reglas de juego vigentes en Venezuela: las de la Constitución propuesta al pueblo venezolano por Hugo Chávez. El propio poder que lo propuso a él para que los venezolanos le votaran como sucesor suyo en la Jefatura del Estado.

Las urnas de ayer han dado al traste con la maniobra. La pretendida trampa ha sido impedida desde la propia legitimidad del orden político chavista, porque quienes convocaron la consulta plebiscitaria de verificación de legitimidades no fueron otros que aquellos que aquellos que vencieron al Gobierno de Nicolás Maduro, por una mayoría superior a los dos tercios en las últimas elecciones parlamentarias de Venezuela. Lo único “constituyente” que había para la consulta del día 30 no era la legalidad política sino la artimaña del infiel heredero de Hugo Chávez.

A mayor abundancia de la traición y la infidelidad del ayer derrotado, sus sicarios motorizados daban muerte en Caracas a una mujer votante y herían, también de bala, ametrallados, a otros que sufragaban. Era la rúbrica del golpismo totalitario y sovietizante