Salto en la réplica contra el golpe de Maduro

A la altura contable de los 70 manifestantes muertos por la represión chavista de la protesta nacional contra el golpe de Estado de Nicolás Maduro, en forma de Proceso Constituyente, se levantaba horas atrás una réplica nueva. La de un supuesto frente de funcionarios – civiles, policiales y militares – por medio de un helicóptero policial de la Seguridad del Estado -, pilotado por el inspector Oscar Pérez, que sirvió al que fue ministro del Interior Miguel Rodriguez Torres; avión que paso después a un helicóptero, con el que acaba de atacar la sede del Tribunal Supremo, con disparos de balas y alguna que otra granada, lo que reduce la operación a poco más que una simple salva de saludo, como soporte sonoro para la exhibición de una cifra constitucional, la del Guarismo 350, correspondiente al artículo 350, en el que el texto que Nicolás Maduro pretende derogar, junto a todos los demás que le acompañan, dónde se faculta a la ciudadanía para actuar contra la violación de las garantías democráticas y actuaciones que vayan en menoscabo de derechos humanos.

El piloto colgaba luego en Instagram videos a modo de manifiesto de una coalición de funcionarios militares, policiales y civiles “en contra de un Gobierno transitorio  y criminal “. Es de observar la forma en que el helicóptero del Sebin (policía Bolivariana), evolucionó por el espacio de varias horas sobre Caracas y sus entornos  sin que el Gobierno consiguiera inmovilizarlo o abatirlo.

Las únicas descargas contra quien lo tripulaba y compañeros de viaje han sido las amenazas proferidas por el presidente Maduro en el sentido de que está dispuesto al empleo de las armas. Más allá de lo obvio, lo que ha venido a demostrar la práctica de desafío con el helicóptero es que la situación es de descontrol progresivo. Algo explicable, quizá, por el que define el del presidente con los militares.