Evolución crítica de la dictadura venezolana

Mientras la cuenta de las muertes por la represión de las fuerzas armadas las fuerzas policiales del régimen chavista se acercan al centenar, ante la pasividad de las Fuerzas Armadas, inhibidas por la presión totalitaria del régimen chavista en manos de Nicolás Maduro, las manifestaciones de protesta se sostienen sin que la represión de las mismas con armas de fuego las vengan a disuadir. En ese contexto se han venido a producir dos hechos de la mayor relevancia sintomática.

De una parte, se ha producido una petición de Amnistía Internacional de que se abra una investigación sobre las denuncias a gritos hechas por Leopoldo López desde la Prisión  Militar de Ramo Verde, dónde se encuentra desde hace ya más de tres años, condenado bajo la acusación de supuesta responsabilidad de muertes en el curso de los primeros días protesta. Denuncias, las del dirigente opositor, de que es objeto de malos tratos, por parte de sus carceleros, constitutivos de torturas.

Siendo estos hechos de la mayor gravedad, lo es también la circunstancia de que la OEA (Organización de Estados Americanos) que sería la institución panamericana más específicamente adecuada para canalizar la tramitación de tales denuncias, se encuentra bloqueada por el soborno con petróleo con el que el chavismo maneja los votos de algunos de sus miembros antillanos.

Es curioso, a este respecto, que fue en los años 40 en que se creó la OEA, cuando se produjo el Bogotazo, suceso éste que cronistas de allí sitúan como el debut de Fidel Castro como agente soviético en la larga crónica de la guerrilla comunista  en el hemisferio iberoamericano.

El estallido del golpe comunista de Maduro contra la Constitución venezolana y sus libertades, contra la que se rebelan las mayorías, cabe entenderlo como el epílogo de ese proceso histórico.