Rebelión contra el intento de fuga por el tejado de Nicolás Maduro

La conjunción de las cuatro semanas de manifestaciones en Caracas en demanda de elecciones, normalización de suministros alimentarios y sanitarios, y restauración de la seguridad ciudadana; y sumado a todo ello la presión internacional por parte de la OEA (Organización de Estados Americanos) a través de su Secretaría General, tuvo como respuesta el intento inconstitucional de fuga por parte del aún presidente Maduro a través de la Carta Magna. Haciéndolo por vía del abandono de la Organización interamericana, tal como si una operación de tal naturaleza fuera únicamente potestad del Poder Ejecutivo, y no de la acción concertada de todos los poderes del Estado, conforme los términos establecidos en la Carta Magna actual, promovida por el desaparecido presidente Hugo Chávez.

Tal operación de tan burdo despropósito, de tan irritante tosquedad, ha encontrado inmediata respuesta entre las mayorías opositoras que inundan los circuitos críticos de la capitalidad caraqueña; es decir, del estado de opinión prevaleciente en la cartografía demoscópica de la nación venezolana. De tal suerte, cabe afirmar que los trancos de evidencia de la irrepresentatividad del régimen de Maduro, han llegado a rangos de saturación prácticamente absolutos. Tanto que, en cierto sentido, cabe afirmar que en Venezuela la quiebra del Estado Derecho es tan profunda que resulta no compatible con las demandas de la Legalidad Internacional propias de todo cuanto se entiende como mundo libre.

En un contexto de tales características, con tan profunda quiebra de las condiciones exigidas y exigibles por y para la seguridad internacional, quepa temer una dinámica de desestabilización equivalente a la práctica de barbacoas en contexto de pinares agostados y recalentados por la sequía.