USA endosa la presión de la UE a Rusia por causa de Ucrania

Bajando está, de forma cada vez más manifiesta y clara, el margen de estridencia que en política exterior traía consigo la nueva Casa Blanca. Ha ocurrido ahora, con motivo de la muerte de un observador estadounidense de la OSCE, por la explosión de una mina en la parte oriental de Ucrania, Rex Tillerson, secretario de Estado, ha dirigido un mensaje de condolencia a Petró Poroshenko, presidente del país significando la responsabilidad que corresponde a la Federación

Rusa como signataria de los Acuerdos de Minks, con los que se puso fin al conflicto armado territorial en el que sobrevino la anexión rusa de Crimea.

El giro diplomático norteamericano -se ha venido a demostrar- no se debe a una evolución ideológica del presidente Donald Trump, sino del acceso de éste a la realidad de las cosas, al conocimiento de las mismas. Ha sido esto y lo sigue siendo la causa de los más de los problemas. El mal radica en su ignorancia política. Por fortuna, de lo que no adoleció fue de la progresiva capacidad para elegir sus colaboradores.

No ha podido sobrevenir una demostración más manifiesta de este cambio, que el incidente en que un funcionario norteamericano de la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) ha perdido la vida cuando en el curso de sus trabajos de inspección, el auto en que viajaba ha pisado una mina y saltado por los aires, causándole la muerte.

Nada hay más estulto que la ignorancia. Pudo demostrarlo Donald Trump cuando la falta de información sobre la realidad del problema de Ucrania le llevó a proponer el levantamiento de las sanciones europeas a Rusia, lo que llevó a que Alemania y Francia pusieren pies en pared. EE.UU. por boca del director ese su diplomacia, dice ahora que la política rusa en Ucrania impide la mejora de relaciones. El secretario de Estado precisa que para una mejora de la relación entre Washington, el Kremlin y los separatistas prorrusos de Ucrania éstos deben respetar el alto el fuego.

Y para más detalles añadió que las sanciones seguirán en pie hasta que Rusia devuelva a Ucrania el control de la península de Crimea e implemente por completo los compromisos suscritos en la capital de Bielorrusia en febrero de 2015.

Esto es todo un giro de 180 grados en la diplomacia norteamericana con Rusia.