Francia y Venezuela, juego de espejos

Quizá la globalización, por los embates a redropelo de Donald Trump, estará más o menos desconcertada y entorpecida. Pero de ello y del barullo sobrevenido, acontecen y resulten fenómenos tales como la buscada hibridación de mensajes, guiños y señales como los muy heterogéneos, cruzados entre Jean Luc Mélenchon y Pablo Iglesias no tocados por notas pecuniarias) o escenarios como los compuestos por las elecciones correspondientes a la primera vuelta de las presidenciales de Francia y los lances de violencia que se suceden en Venezuela con un balance, en las tres últimas semanas, de 22 muertes y 5001 detenidos, según Foro Penal Venezolano. Y luego de este compás, la muy seria crisis en que Venezuela reanuda su demanda ciudadana este lunes 24 de Abril; luego de un sábado en calma, este lunes, convenido ante el Gobierno de Nicolás Maduro como “plantón nacional”.

Aunque por la propia materialidad de hechos y situaciones, nada comparten entre sí la Francia que vota y la Venezuela que quiere votar, porque el voto victorioso que hizo, le fue expropiado por latrocinio judicial del Tribunal Supremo. Sustanciado en forma de golpe de Estado, al anular la democrática victoria obtenida en las últimas elecciones. Ahí está el funanbulismo de izquierda radical pactado entre Iglesias y Mélenchon y Mélenchon con Iglesias.

Y mientras tanto, la danza de estos juegos malabares sigue. Danzas y juegos cuyas salpìcaduras no dejan de alcanzar a los respectivos discursos de quienes participan en solidaridades y consensos para la afinidad en las diversas liturgias de la confusión política. Pero es cierto también, que la de la primera vuelta electoral, por su componente de desbroce y limpieza de sufragios, incluye en su realidad componentes de juegos y fantasías que desaparecen en la segunda. Los juegos de espejos corresponden y acaban en la primera.