Choque en Venezuela entre la fuerza y el derecho

Pocas son las ocasiones en la crónica de la actualidad política, por los confines del mundo internacional, como la sobrevenida en la grave peripecia venezolana de estas horas. De un lado, el encastillado poder del llamado “Gobierno Bolivariano” del presidente Nicolás Maduro, que se ha puesto por montera la victoria democrática de las fuerzas pluralistas en las últimas elecciones generales para la Asamblea Nacional, donde éstas lograron una mayoría por encima de los dos tercios. Cerrándose Maduro a reconocer la dinámica democrática del relevo en el Ejercicio del poder.

Un relevo que implica el reconocimiento por el derrotado chavismo de la pérdida de sus enteras prerrogativas constitucionales. Pérdida proporcional a la magnitud de la derrota infligida al populismo de extrema izquierda enrocado en el gobierno del Estado. Una realidad que, conforme a la Constitución venezolana, venía a implicar que el centro-derecha vencedor instara la convocatoria de un referéndum Revocatorio de los poderes del todavía presidente Nicolás Maduro. Pero la trampa jurídica de atribuir al Poder Judicial facultades que no le son propias, impidió la celebración de la consulta revocatoria y, añadido ello, bloqueó el acceso a la convocatoria de nuevas elecciones parlamentarías.

Con el mecanismo constitucional intervenido y encasquillado por ello mismo, los derrotados en las últimas elecciones se han aplicado al atrincheramiento en términos de un estricto uso de la fuerza armada. Y así, frente a las manifestación prevista para hoy con la que reclamar la convocatoria de elecciones parlamentarias, el Gobierno no sólo ha dispuesto el bloqueo de los principales accesos a Caracas por carretera, sino que pone sobre el tapete el despliegue de un fuerza miliciana de cientos de miles de componentes – para la que ya había adquirido armamento en Cuba, Rusia y China -, mediante la cual podría suplir las fuerzas institucionales de orden público por fuerzas corsarias fuera de disciplina y dependencia profesionales, estructuralmente militarizadas. Dicho en otras palabras, articuladas como soviets.