Un expresidiario, a la Presidencia del Tribunal Supremo venezolano

Maikel Moreno Pérez, que purgó prisión durante dos años como responsable de homicidio, ha sido promovido a la presidencia del Tribunal Supremo de Venezuela luego de haber desempeñado la vicepresidencia de la más alta instancia jurisdiccional del país. Mientras tanto, la instancia a la que ahora ha sido promovido estaba ocupada por Gladis Gutierrez, sin que el régimen chavista, en su actual etapa madurista, no ha tenido a bien informar del destino político-Judicial del sistema ha sido al que ésta ha sido facturada; si es que lo ha sido hacia alguna parte o, simplemente, ha venido a ser amortizada.

La cosa tiene su aquel porque doña Gladis estaba en el vértice del Poder Judicial del régimen bolivariano cuando, hace tres años, fue detenido y procesado el dirigente Opositor Leopoldo, acusado de responsabilidad por la muerte de 40 personas durante los disturbios habidos en el inicio de las protestas populares contra la renuencia del régimen a encajar la derrota parlamentaria en las últimas elecciones.

A las interrogantes que plantea esta parte del relevo en la cúspide de la judicatura de Venezuela se añade las que suscita la promoción político-judicial de quien ha sucedido a la señora Gutierrez en tan relevante menester. Podría ser la principal de todas aquella que explicase el motivo de la promoción a tan alta responsabilidad de Maikel Moreno Pérez, a despecho de su currículo penal.

Por mucho que la desestabilización social y la inseguridad colectiva que dimana de los índices hipercríticos de delincuencia en la Venezuela chavista haya venido a trivializar la percepción de la violencia y la sensibilidad ante la derrama de muertes sobre la cotidianidad que soportan los venezolanos.

Sabido ahora por las propias fuentes oficiales del Gobierno de Nicolás Maduro, que entre los menesteres y competencias propias de la vicepresidencia del TS en manos de Maikel Moreno, estaban las que correspondían y corresponden a las tramitaciones de los procesos revocatorios – en los que se llegó a un callejón sin salida para la Oposición que ganó las elecciones al régimen -, queda explicado, en dinámica de méritos, que el jurista de ocasión, se ganó muy cumplidamente la plaza en la cúspide de aquella Judicatura.