La peripecia Trump, un giro copernicano

Con prácticamente sólo un mes en la Casa Blanca, D.Trump ha operado un giro político de rango copernicano. Poco menos que desde ahora mismo, Estados Unidos vira de ser percibido como solución paradigmática para las libertades políticas en el mundo actual, a ser entendido como problema casi primordial para la época histórica que nos ha tocado en suerte vivir a los los orientados desde los orientado desde las propuestas occidentales de democracia política, y en términos de libertad; y de equilibrio social, para las demandas de igualdad.

Pese al hecho de que todo venía configurándose desde el momento en que el misacantano cruzó el umbral de la Casa Blanca, y aun antes, durante la campaña electoral, en la que se prodigaron las catas Informativas sobre lo que podría venir por la mano del plutócrata mutado en diseñador de horizontes, menos nuevos que estrictamente contradictorios, con el tiempo contemporáneo, el chupinazo que dio paso al primer movimiento del cambio estructural, fue la discriminación de las cabeceras periodísticas exentas de complacencias con los preludios de arbitrariedad sin tasa mostrados hasta entonces.

Uno tras otro, los poderes constitucionales de la más relevante democracia contemporánea han probado en diferenciada medida las asperezas de la muy varia ignorancia presidencial.Pero la cosa no No había llegado aun al órgano político-social en el que se trasuntan, instrumentan y compendian las dinámicas de opinión pública que nutren la diversidad social y ventilan las libertades.

Son os los ejes del cambio sobrevenido a partir del 20 de enero, en el que en el nuevo presidente en que el nuevo presidente comienza a convertir lo que anunció, como propósitos y actitudes en prácticas y conducta. El verbo, variablemente exasperado, se ha convertido en cauce de inquietante de inquietantes realidades.

De una parte contendió, desde la función ejecutiva que le concierne como presidente, contra el Poder Judicial, por causa de su sonado Decreto sobre la Inmigración. Y de otra, ha venido
a emprenderla contra el poder social de los medios informativos. Un poder inseparable de la diversidad de opinión y de la libertad política. La discriminación de las cabeceras periodísticas de
discurso adverso al suyo carece de precedente porque tampoco letra y espíritu de la democracia – especialmente en lo que respecta a la libertad de Prensa – es por definición incompatible con ello.

Cada vez más, en Estados Unidos y por el ancho mundo, avanza el sentir de que a Donald Trump le espera el Impeachment a la vuelta de la esquina.