Trump, catalizador de la violencia en América

La reactivación de la tensión migratoria entre Estados Unidos y México, detonada por la decisión del actual Presidente norteamericano de completar el muro fronterizo con su Vecino del Sur a costa de éste, ha venido a reactivar las dinámicas de violencia que ceban las inestabilidades sociales y políticas en las que se cuecen se cuecen las patologías colectivas en los más de los Estados que se extienden hacia el sur del hemisferio americano al otro lado de Río Grande.

Procede la denuncia de esta situación de un informe de Amnistía Internacional elaborado por G.Garrigós, que en su trabajo advierte que “la misoginia y la xenofobia no ha sido utilizada sólo por Donald Trump”… Advierte la informante algo que no acaba de sorprender a nadie. “La región – precisa – es uno de los espacios que más violencia presenta en el mundo”…: 108 muertes por cada 100.000 habitantes en El Salvador; 30.000 en México en los 11 primeros meses del año pasado, lo que representa una progresión del 10 por ciento respecto 2015.

El contexto del Informe resulta de la aportación de 75 defensores de los derechos humanos, además de líderes comunitarios. Pero conviene añadir que la cuota mayor de responsabilidad por el salto adelante en esta patología americana corresponde al actual Gobierno estadounidense, dado su efecto catalizador sobre el conjunto. El Poder tiene una virtualidad – especular y de magisterio – proporcional sobre el espacio al que se proyecta. Cuando lo proyectado es bueno y positivo, miel sobre hojuelas; pero cuando el efecto paradigmático que se emite es más que sólo negativo. Simplemente nefasto; por dañino para los derechos humanos.

Derivas inmorales como las postuladas desde la ignorancia paranoide en el vértice del Imperio, emulan las propias Plagas de Egipto.