Reencuentro con Argentina

La visita oficial del presidente de Argentina, Mauricio Macri, desde su propia presentación en el Pleno del Congreso, ha tenido, con el discurso de salutación, virtualidad evocatoria cierta de los alientos de fraternidad que siempre envolvieron las relaciones entre los dos pueblos.

El reencuentro que expresa la presencia del jefe del Estado argentino, demorada por la peripecia política aquí superada, ha hecho que todo se viniera a producir dentro de contexto de muy precisa oportunidad, de contexto difícilmente mejorable. La sacudida generada por el acceso de Donald Trump a la casa Blanca en el escenario de las relaciones internacionales, tanto en lo político como en lo comercial, propicia y potencia, la oportunidad de resintonización entre Buenos Aires y Madrid en términos sustancialmente mejores que los más positivos habidos hasta ahora.

La debelación norteamericana del globalizador proyecto para el comercio en la cuenca del Océano Pacífico, abre la puerta a una compensación – por rescate – en la cuenca atlántica, con el Tratado de Canadá con la Unión Europea, y también con las previstas vinculaciones comerciales de Mercosur con la UE. Ámbito éste en el que España y Argentina tendrán mucho que decir llegado el momento.

Tampoco es despreciable el margen de juego que se le abrirá al conjunto Iberoamericano, añadidamente, visto los temporales económicos que se barruntan tras de las ocurrencias y disparates de todo tipo del actual Inquilino de la Casa Blanca.

Cuentan que allá por los años 20 de la pasada centuria, en los ámbitos académicos cursaba la interrogante de si en este siglo XXI la primacía económica del continente americano correspondería a Estados Unidos o a la República Argentina…