Consenso psiquiátrico sobre el presidente Trump

Es lo que faltaba en el debate nacional estadounidense sobre el nuevo huésped de la Casa Blanca. Las peculiaridades psicológicas de Donald Trump son objeto de un acuerdo general en la  opinión pública, explicable por los propios y desmesurados rasgos de su carácter. Sólo faltaba que la comunidad médica norteamericana aportara su propia perspectiva clínica sobre la cuestión.

Ha sido la publicación en el New York Times por el Doctor Lance M. Podes, catedrático en la materia por
la Universidad de Harvard, de un documento sobre el  carácter del personaje del que cabe decir que eleva a  condición técnico-política el diagnóstico de la singularidad psicológica del hombre más poderoso del mundo.

Y lo más cierto es que el documento clínico en cuestión, por los perfiles críticos que certifica, opera como una suerte de alerta nacional que convoca al debate sobre el rango de capacidades que asisten a Donald Trump, para sacar adelante los muy graves desafíos propios desu cargo presidencial, situado en el vértice del mundo político internacional.

“Tememos – dice el Dr.Lance M. Dodes- que está en juego demasiado en juego para permanecer en silencio. El discurso y las acciones del Sr. Trump demuestran incapacidad para tolerar opiniones diferentes de las suyas, lo o que le lleva a reacciones de rabia. Sus palabras y conductas sugieren una profunda incapacidad para sentir empatía. Los individuos con tales rasgos  distorsionan la realidad para ajustarla a su estado
psicológico, atacando los hechos y a quienes los trasmiten: periodistas, clínicos y científicos”.

Poco o nada hay que añadir. El texto es un documento clínico. Y el contexto social y político aporta resonancias de alerta, nacional internacional.