Portazo de México a Trump

Peña Nieto, el presidente de México, no acepta el “trágala” de Donald Trump sobre el Muro de separación entre los dos Estados, luego de que sus enviados, que se encontraban desde dos días antes en la capital federal, no pudieran avanzar sobren un mínimo de consensos con sus interlocutores hasta unos consensos mínimos para la negociación. La barbarie del unilateralismo trumpetero ha estallado a las primeras de cambio. El suceso carece de precedentes en la crónica de las relaciones diplomáticas entre Estados que no han roto su normal relación por causa de motivos sin justificar. El creso craso, rubicundo y manicorto, imponiendo este desenlace, ha sentado un precedente que rebasa sobradamente la condición de augurio del fin de los códigos de civilización observados hasta la fecha en las relaciones entre Estados que pertenecen a una misma civilización, si es que las cosas así parecían serlo.

La primera autoridad mexicana se ha visto constreñida a cancelar su visita a la Casa Blanca, porque aceptar como premisa de la negociación con el mandatario del otro lado de la frontera hubiera sido una solemne bajada nacional de pantalones. Algo que, de forma implícita hubiera supuesto un insulto a cuantos estadounidenses negaron su voto a Donald Trump: nueve millones más de cuantos sufragaron por él). Este lamentabilísimo episodio habrá que entenderlo necesariamente como el catastrófico cierre de toda una era de civilización de las relaciones internacionales entre Estados pertenecientes a una misma cultura. A idéntica forma de vida. Cabe por eso decir que el personaje supuestamente gobernante en la primera potencia mundial es un genuino alienígena.

Vale como contrapunto a esta escandalosa cuestión el reparar en la incomodidad sobrevenida a la señora May, interlocutora dilecta del nuevo presidente norteamericano a la hora de entender hasta dónde alcanza e interfiere el fallo del Tribunal Supremo sobre las competencias del Poder Legislativo, de las Cámaras, en la cuestión del abandono de la Unión Europea por parte del Reino Unido. Hasta el momento no ha podido confirmarse el rumor de que el Trapisondas del Tupé prepara una requisitoria al T.S. británico por haberle enredado la agenda con la Premier británica, a la que espera en Washington.